sábado, 18 de abril de 2015

Santiaguito Colorado

Como hacía calor, aproveché y me disfracé de superhéroe, algo tranqui, no tenía que pensar mucho y así quedaba bien con Laura. Si armás una fiesta de disfraces y caen todos normal, te sentís un fracasado. Mucho peor que quedarse corto de chupi, eso pasa siempre. También está el riesgo quedar como en legalmente rubia, el único disfrazado, pero eso no me iba a pasar, por lo menos íbamos a ser dos, Lau, la del cumpleaños, y yo, además los dos de superhéroes, re piola, súper divertido.
Me puse un slip dorado, muy golden, que había comprado porque me dio risa y una capita roja que estaba en el placard, seguro la había usado para las clases de teatro. Con los pies no sabía qué hacer. Tenía miedo de clavarme algo así que me puse las topper blancas que uso siempre. En el pelo un poco de fijador, no tenía ganas de tener un peinadito de nerd siendo superhéroe, cualquiera. Y, por supuesto, chau anteojos, ¿dónde se vio?
Ok, listo, ahora solo una situación: Cómo atravesar las 15 cuadras que separan mi casa de la casa de Laura donde era la fiesta. Tomarse un taxi no tenía sentido, está re caro además. Como la noche estaba linda fui a buscar la bici, re pinchada, bueno, camino. La ciudad, claramente urbana bajo la luz del sol, se me figuraba un bosque bajo la penumbra del alumbrado público. Me dio la sensación de que todo estaba bastante más oscuro, como si se hubiese bajado mucho la tensión, ¿puede pasar eso? ¿que se baje la tensión de toda una ciudad y se empiece a ver poquito? Ahí me acordé que había dejado los anteojos en casa y por eso también veía menos, imaginate que un superhéroe con anteojos no da.
Algo de mi vestuario me daba vergüenza, quizás también un poco de frío. Hacía calor pero yo estaba prácticamente desnudo, aunque la capita abrigue bastante. Aproveché el grosor de los árboles para ir escondiéndome. Daba pasos rápidos y cortitos entre un árbol y otro esperando que pasen los autos, no quería que nadie me viese. Si era alguien que iba para la fiesta se iba a echar a perder la sorpresa de verme llegar disfrazado.
No podía caer con las manos vacías, así que llevaba dos birras y un porro finito en una bolsita plástica transparente. Me gusta poner los porros en esas bolsitas, los conservan frescos, quedan lindos, es barato, y medio cool.
Pasada la séptima cuadra mis recaudos empezaron a parecerme totalmente ridículos, como no era ni muy temprano ni muy tarde la calle estaba muy tranquila, vacía. Empecé a dar pasos largos, confiados, intentando balancear poco los brazos para que no se bata la birra.
De repente me paralicé, sentí un fuerte olor a borracho, alguien o algo se aproximaba. Bajé la vista y ahí, sobre la vereda, a mis pies, tres pibes, pantaloncito de fútbol, remera de gimnasia, me miraban.
¿Qué hacés?, ¿vas a una fiesta de disfraces?, me dijeron. Sí, les dije yo, a la fiesta de disfraces de Laura, en 26 entre 37 y 38 nro 279. Pero estás agarrando por el camino más largo, me advirtieron. ¿Qué? ¿Hay una diagonal por acá?, pregunté yo. Sí sí, te conviene agarrar por diagonal 77.
Mientras hablábamos, los pibes se habían parado, ahí me di cuenta que eran mucho más altos que yo. Dos me sacaban más de una cabeza, el otro era mucho más bajo, pero me sacaba un cuerpo de ancho seguro. Se me pusieron alrededor, un poco violentos si no fuera porque lo hicieron tan lento. Un poco me calenté, y ya no sabía si quería seguir para la fiesta o quedarme ahí y tomar las birras con los pibes. Me obligaron a sentarme en el suelo empujándome para abajo y cuando me dijeron que me convenía la diagonal, el más bajito me sonrió con mucha fuerza y me apretó fuerte la mejilla, como hacen las señoras paquetas.
Después de darme todas las indicaciones para que encuentre la diagonal 77 sin perderme, me levantaron del suelo. Cuando tuve las plantas de los pies firmes sobre el firmamento, uno de los altos, el que no tenía vicera, me dio una palmada en la cola. Bastante fuerte, pero no como para que se me ponga colorada. Tuve miedo de que se me pare un poco la pija e intenté taparme con la capita. Les dejé una birra en agradecimiento y me fui, un poco incómodo porque había sido todo un poco raro, pero contento porque con el atajo acortaba bastante camino.
Cuando llego a la fiesta todos empiezaron hola santi, hola santi, se reían un poco de mi disfraz, lo cual era predescible porque, debo admitirlo, era un poco llamativo.
De repente, hablando con Laura: uno de los pibes de la calle. Me sorprendí. Parece que justo los habían pasado a buscar en auto, como yo les había dicho de la fiesta no sabían qué hacer pero sabían esta dirección y se mandaron. Habían comprado un par de cajones de birra, no querían caer con las manos vacías y transportarlos no era un problema, porque estaban en el auto. Seguro que pasaron y no me vieron porque yo me escondía atrás de los árboles.
El lobo gordito bailaba con mi amiga, yo entre los dos altos.
Nunca se por qué me preocupo tanto por el disfraz si siempre me lo termino sacando.

sábado, 14 de febrero de 2015

Santiago enamorado

Conocí a un pibe por internet, Luciano, un fuego, ¿viste cuándo cogés espectacular? bueno, así. A la segunda cita no me dejó, fue raro, onda, yeaah, qué bien, a disfrutar Santiago, partió el crucero del amor, subite, se alinearon los planetas, no te distrajiste en lo bizarro, bien ahí.
Te quiero, yo también te quiero, ¿qué helado te gusta más? ¿eso es un regalo para mí? mil gracias, no te hubieses molestado, qué bien, es re lindo, sos re lindo, me re gustás, re re.
Después el pibe desapareció, me dejó, medio de un día para el otro, medio cantado, se re veía venir, en fin, chau chau, adiós.
Las cosas nunca son para toda la vida pero los recuerdos quedan ahí atormentándote hasta la muerte si son horribles, si son lindos es raro. Las cosas lindas son raras, ¿no?
Rosqueé mal, me la pasaba pensando y entonces le cambié la cara, tin pum, le puse la cara de Esteban Meloni. Onda, pensaba en el pibe en lo que vivimos juntos, el viaje a Río, pero con la cara de Esteban.
Al pibe lo borré de todos lados, si hubiese tenido una foto en papel la guardaba adentro de un libro, no la iba a tirar, re forro, pero lo digital es más fácil, es borrar el disco rígido, tim pum, ya fue, a otra cosa mariposa. Creeme que salí con Esteban Meloni, es así como te lo imaginás, sonrisa mágica, super sensible, inteligente a full, el novio que me merezco sin duda alguna. Cuando me dejó fue terrible, imaginate, pero yo no le voy a andar haciendo escándalo a una persona así, super pública.
En fin, toda esta perorata larga y medio bolacera para contarles que lo volví a ver a Esteban. Organizaban una fiesta ahí en La Casona Iluminada, un amigo cantaba y yo, re harto de La Plata, me tomé el Plaza y me bajé ahí en Corrientes y 9 de Julio. Fui re solo, siempre me pasa lo mismo, unos días tengo mil cosas para hacer y dejo a algún amigo colgado y otras solísimo aburrido aprendiéndome de memoria el inicio de Facebook. Ya fue, voy solo y me la banco como el mejor, puedo volver con mi amigo que toca, qué onda, sino espero, en fin, fui.
Llego, está buena la casa, vayan si pueden. Me encontré a varios conocidos, es así, te vas lejos y siguen apareciendo los conocidos. Mejor, porque charlé un poquito, ¿te volvés a La Plata? ah, no, porque tengo que volver, ah, bueno, qué bien que ahora vivís acá. Me compré un fernet, estaban baratos.
Pensé en mudarme a Capital, onda, correrme de lugar. Sino me puedo ir a Río, o a Alemania, o la China. Que bien viajar, correrse de lugar, asentarse un poco en otro lado.
Empezó a tocar mi amigo, sonaba bien y no se le notaba mucho lo drogado. Después luces, fiesta, dj. Las perfos eran por toda la casa pero ahora estábamos en el piso más alto, bailando. Ya estaba bastante en pedo y me habían convidado unas secas de faso. Entonces lo veo a él, sí, Esteban Meloni, hermoso. La música lo llevaba, movía la cabeza, estaba entre dos amigas, Vanesa González y Maruja Bustamente. No me van a creer lo que les digo pero es re la posta, no tenía boxer ni nada y se le veía el culo, yo no podía parar de mirar. Empecé a pensar que capaz me extrañaba, que seguía pensando en mí como yo pensaba en él. Lo dejé de mirar, fui a comprar otro fernet. Volví, seguí bailando y, de repente, estaba al lado, face to face. Ahí hablamos, pero en mute. Le dije ¿querés fernet?, él me dijo sí, me encanta el fernet, tomó un trago largo. Es zarpado, Esteban Meloni habla re re bien en mudo, te mira y entendés todo. Me devolvió el vaso, sonrió, sentí que estábamos de vuelta bailando juntos en Río de Janeiro, hasta escuché que la gente hablaba en portugués.
Fue un reencuentro hermoso. Espero que a ustedes también les pasen cosas así en San Valentín.

martes, 20 de mayo de 2014

Exceso

Según lo acordado, me comprometo ante las autoridades del colegio xxxxxxx a no pronunciar, ni escribir, ni osar dictar ninguno de los términos de la siguiente lista, o alguno de sus soeces sinónimos: 

Semen
Flujo
Vagina
Sexo, por favor, no digamos sexo en un aula, y menos si hay menores de 18 años
Pelos púbicos
Métodos anticonceptivos
Condón
Menstruación
Pene
Falo
Gay
Lesbianismo
Homosexualidad
Fertilización
Gametos
Óvulos
Espermatozoides
Condón


miércoles, 12 de marzo de 2014

Otra vez soy el protagonista de una película, es muy mala, es una producción independiente de uno de esos directores gays. La peli se llama Soledad y estoy en casi todos los planos. Primero, un pibe me llama, me dice que me quiere ver y yo me hago el boludo. Yo me creo que es una película pero en realidad es un corto. Después, en la siguiente escena, estoy solo, en frente de la compu, mirando perfiles de facebook. La habitación está oscura y mi cara apenas se refleja con la luz del monitor. Mi cara puede ser de triste, de melancólico, o de bobo. El corto que yo me creo que es de Berger o de Martín Deus, es en realidad de un estudiante de cine que podría haber sido más o menos bueno pero al final nunca termina la carrera y termina trabajando de otra cosa. En la siguiente escena estoy con un pibe en un auto y no lo beso. Me bajo. Pasó un tiempo. Otra vez la compu. Veo una foto de ese pibe con otro pibe que no soy yo, es obvio que ahora se pusieron de novios. Mi cara es la misma: de triste, de melancólico, o de bobo. Después hay dos escenas muy rápidas, casi como si fuesen dos fotos: en una estoy corriendo en el parque y en la que sigue estoy andando en mi bicicleta fija. Las dos escenas tienen el mismo ritmo pero son opuestas en la luz. En la que corro es de noche, está oscuro y casi ni se ve. En la que ando en bicicleta fija hay mucha luz, artificial. Después aparezco mirando tele, parece que estoy muy compenetrado, adentro de algún film, pero en seguida agarro el control y cambio. Después estoy acostado, apago la luz y no se ve nada, pero se escucha que me toco. Prendo la luz, prendo la compu, me fijo si me hablaste en el chat, me doy cuenta que no y así, declarando la derrota, me voy a dormir, pensando que mañana va a ser muy distinto, pero con la profunda certeza de que, en realidad, no.

martes, 31 de diciembre de 2013

Conocí a Luis le dije a mi psicólogo, pero era mentira. No era mentira que lo conocí, lo que era mentira es que quería contar era eso, que lo conocí. Lo importante es que me abrazó y me dijo te quiero, onda te quiero, así, casi sin conocerme. A mí lo que me preocupa no es haberlo conocido, sino que me diga eso, así, casi sin conocerme, y empieza una especie de efecto dominó y cuando cae la última ficha saco la obvia conclusión de que estoy un poco solo. Entonces, miro a Luis un segundo a los ojos y me transporto al medio de un bosque. Estamos armando la carpa, Luis y yo, solos. Los árboles eclipsan el calor insoportable del sol y con Luis sentimos el aire fresco que nos da una sensación de placer infinito y nos deja tatuada una mueca de felicidad. Después, otro día pero en el mundo real, lo cruzo a Luis en una fiesta, me dice Santi qué bueno verte acá, y yo pienso que lo bueno sería vernos en otro lugar, nosotros dos solos (como ya me había olvidado del bosque pienso en una casa, una plaza, un bar). Me doy cuenta de que mi mirada pasó de sus ojos a sus labios, entonces ensayo mi mejor cara de pelotudo hasta que me doy cuenta que así va a pensar que soy un pelotudo, y seguro va a tener razón, pero no quiero que piense eso y, de la nada, como dando un volantazo, lo abrazo. Después le sonrío, me sonríe, me repite: que bueno verte, le digo estás lindo, sonríe otra vez, me mira a los ojos y se va.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Nokia 1000

El flaco iba para su casa por 6, a la altura de 42. Pensaba en la facultad, en si se iba a recibir o si iba a dejar la carrera por la mitad.
Era de noche, tipo las once, cuando lo arrinconaron dos negros y le pidieron el celular y la plata, pero no en ese orden, al revés, "la plata y el celular". Tenía un iPhone re copado. Por cheto, los negros le pegaron y lo dejan ahí, tirado.
Con bronca y sintiéndose un poco mal, el universitario entiende que todo eso que le pasa es producto de la desigualdad social.
El universitario, después de este traumático episodio y por un par de meses, deja de darle monedas a los pibes que le piden en la calle porque ya fue bastante haber donado su celular.
Nos sentamos en un bar, pedimos café, no estaba rico, pero estaba bien. Le conté cómo me fue en el viaje, bien. Me contó que tomó mucho el fin de semana. Me di cuenta de lo ridículo que es hablar de nada cuando hay muchas cosas que nos podemos decir.

viernes, 18 de octubre de 2013

Es como un sueño porque le digo hola mi amor después lo beso y de repente es otro pibe pero siempre es como la misma sensación de algo que no es muy de verdad entonces medio que no lo quiero ver más pero aparece de vuelta con la cara de otro y así y así siempre de noche.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Los momentos en los que somos realmente plenos son muy esporádicos y, como la vida es muy corta para quedarme en casa esperándolos, viajo, persiguiéndolos. En la ficción espontánea de lo fugaz termino encontrando los intantes más verdaderos. Es mi destino, viajar, con la plata que gano y con la plata que me da papá. Además de soñador nato, también soy escritor. Ahora estoy a pleno con una novela que habla sobre el machismo en una relación lésbica. En los primeros capítulos presenta a una pareja de lesbianas muy violenta, al principio violencia simbólica, mucho maltrato verbal. Ya se pegan pero eso no lo cuento al principio, te dás cuenta después, cuando aparece la violencia física más en un primer plano (cuando escribo me imagino las escenas como si fuese una película). Y la violencia viene como por una posesión re machista. Entonces una de las chicas encuentra refugio en un tipo super copado, y se va con él, super feliz y enamorada. Así voy a mostrar que el machismo es lo peor y va más allá de los homosexual/heterosexual. Me encanta escribir para cambiar el mundo.