viernes 23 de octubre de 2009

Lo besé, lo besé mucho. Le saqué la ropa, bajé la mano, la poronga le explotaba, bajé la cabeza, le puse un forro, se la empecé a chupar, después me la chupó él, se sentó arriba mío, me hizo volar de la calentura, me puse un forro, lo cogí mientras se la bombeaba. Acabé.
No acepté un porro ni otra cerveza, nos vestimos y me bajó a abrir.
La noche estaba hermosa, y me fui caminando feliz, contento, orgulloso de lo copado que soy, que hasta cojo con flacos que tienen el sida.

jueves 22 de octubre de 2009

Dique.

Santiago abrió los ojos, sintió que se había quedado dormido. Se levantó, caminó hacia la heladera, la abrió y vio que estaba llena de sangre. Santiago no se sorprendió, siempre hay sangre en los cuentos que escribe y no le gustan, agarró el casancrem, no porque tuviera hambre, sino porque ya que había abierto la heladera sacaba algo. La gente hace cosas sin sentido todo el tiempo pero parece que en los relatos si los personajes hacen algo tiene que haber una razón para que lo haya hecho. Sacó el casancrem, limpió la sangre del frasco (esto es un cuento no un sueño, si las cosas estaban manchadas de sangre van a seguir estándolo, por lo menos hasta que alguien lo lave).
Sintió la necesidad de hablar con alguien, no porque tenga nada para decir, sino para comprobar que existía, como si la respuesta del otro comprobara su verdadera existencia.
En su casa no había nadie, Santiago ya lo sabía pero igual la recorrió.
Después salió a caminar, con ganas de cruzarse a alguien pero no de tocar ningún timbre, porque no tenía una verdadera razón para visitar a nadie.
Vio pasar personas que no conocía, vió una cara conocida, de esas que había visto mil veces y miró fijo, pero después la cara se escondió atrás de una espalda y un montón de pelo y Santiago no pudo decir nada.
Por fin surgió algún tipo de motivación: tenía ganas de volver. Y lo hizo.
Caminó más rápido. Abrió la puerta de su casa, la recorrió, no había nadie.
Abrió la puerta de la heladera esperando encontrarla tal cual la había dejado. Estaba limpia.
Como el día todavía estaba claro, Santiago abrió un libro y se sentó en el sillón. Puso los ojos sobre las palabras, pero no leyó.

jueves 24 de septiembre de 2009

21 de septiembre

Ayer viajé
del amor de mentira
al amor de verdad.
Llegué bien.
Gracias por preguntar.
bruto y quejote salieron a pasear. a bruto sólo se le desdibujaba la sonrisa cuando pensaba que nunca iba a aprender a amar. quejote sonreía y transpiraba, es que tenía remera, camiseta, polera y buzo, convencido de que el frío ya iba a llegar.
bruto piensa pero no dice (porque sabe que es bruto y sus palabras pueden molestar). quejote no dice, porque si nadie pregunta siente que no tiene que aclarar.
bruto está enamorado de quejote, pero no se lo dice, porque tiene miedo de poderlo lastimar.
bruto analiza variable de cosas que no ocurrirán jamás.
la única verdad es que bruto no para de quejarse y de quejote no puedo decir nada (él es lo más lindo que hay).

ABCDiario

S dijo A y cuando B lo escuchó pensó en C y se enamoró. H y B se conocían desde hacía mucho, H le hablaba de A, pero a B no le interesaba. Otro S soñaba todo el tiempo con C, ese S (y no aquél) no conocía a B, ni a H ni al primer S porque vivía lejos. El otro S se despertó y siguió pensando en C porque era su obsesión. B se peleó enseguida con el primer S cuando dejó de escuchar C, lógicamente, es que el primer S siempre le había dicho A. H le volvió a decir C a B pero éste otra vez escuchó D (cuando en realidad le hablaba de A pero le quería decir C).
¿Por qué nadie escucha nunca C?

Ese C de ve, ¿ves que H no es ver?

Con la gente, en el tercer milenio.

Hoy todo el mundo sabe leer.
todo el mundo tiene celular, acceso a internet.
Hoy somos una sociedad abierta, nueva:
Hoy estamos abiertos a nuevos valores, nuevas sexualidades,
nuevas familias.

Hoy todo el mundo sigue sin ser todo el mundo.
Y hay un poquitito de mierda, que hace mucho mucho mal.

miércoles 23 de septiembre de 2009

Poesía light.

Manzanas
azúcar
un poco de alcohol
cigarrillos
harina para hacer panqueques
shampú
y queso roquefort.
una poesía light no sirve para amar.
champignones en lata
tres tomates
presto para planchar.
una poesía light no es para amar.
un par de zapatillas nuevos
una botella de fernet
lisoform para desinfectar
una poesía light debe ser para chonguear.
bonobones, cabshas, nugatones,
butter toffies, papas fritas,
coca-cola y lemon pie.
Una poesía light no es poesía
es una lista de almacén
y nada más.

viernes 10 de julio de 2009

Todo el día leo
cuando no leo
me hago el que leo
cuando me hago el que leo
pienso en vos.

viernes 26 de junio de 2009

Mal cogido.

La verdad es que el novio de mi amiga siempre me calentó. Me imaginaba chupándole la pija, o que me la metía despacito por el orto y enseguida se me ponía dura y me daban ganas de tocarme pensando en él. Cuando me saludaba pegaba su cuerpo contra el mío y yo me imaginaba como se ponía su pijita toda dura, hasta volverse un monstruo enorme. Siempre intentaba que mi cara no demostrara lo que en ese momento pasaba por mi mente, así es que quedaba totalmente vulnerable a sus cosquillas. Me gustaban mucho más de lo que molestaban, es la pura verdad.
Mi amiga se llama Flor y su novio Martiareno, salieron un montón de tiempo, y tuvieron una nenita. Ellos decían que estaban de novios pero yo sabía que ya eran todo un matrimonio.
Yo no quiero mentir, Martiareno nunca me dejó de calentar. No podía mirarlo sin estudiar minuciosamente su boca, me imaginaba besando sus labios. Tenía algo en la forma en que se movía que me hacía pensar que la tenía siempre parada. Él y su super poronga, fábrica de hijitos. Yo no quería hijos, no quería robarle el novio a mi amiga, decirle que lo amo, ni casarme con él. Solamente me calentaba, y me caía bien.
Flor y Martiareno un día se separaron, la verdad es que no me sorprendió, hacía años y años que salían pero las últimas veces que los había visto se la pasaban peleando, capaz es mejor, pensé. Flor de hecho se puso de novia rapidísimo. No me sorprendió.
Martiareno la seguía persiguiendo. La verdad es que a Flor siempre le había gustado tener a todos los hombres a su alrededor. Seguro le seguía gustando Martiareno pensé yo.
Flor empezó a trabajar cerca de casa, a veces paso, pero muy poco porque siempre me dio la impresión de que me entregaba todos sus problemas y apenas podía entender los míos. Es por esto que no pasaba mucho, la verdad.
Un día caminaba por la puerta del negocio y salió para saludarme. Iba un poco apurado porque siempre llego medio tarde a todos lados, pero nunca niego un “cómo estás” más si es para Flor, que aunque sienta que no me entiende, la verdad es que la quiero un montón.
Flor nunca está muy bien. Ese día estaba peor aunque su cara no coincidía con las cosas que me estaba contando. La mía tampoco, es que para no ponerla mal a ella tampoco me podía poner mal yo.
“Martiareno violaba a Sol” me contó, seguido de esas argumentaciones que suelen acompañar este tipo de declaraciones: que la llamaron del colegio porque hacía dibujos raros, que se empezó a hacer pis encima teniendo ya cinco años, que la internó en el hospital y le hicieron estudios que determinaron que estaba expuesta a "esta clase de casos". Que Sol no quiere hablar, que ahora no puede ver al padre, que se da cuenta de que le hizo algo que está mal, que le hablás del padre y llora y se hace pis.
La verdad es que me fui, le di un abrazo y me fui, sin poder decir nada, ¿qué le iba a decir?
Martiareno era un tipo copado, estaba convencido que me entendía más que Flor.
Me acuerdo del destello de sus ojos, y pienso que me caía bien, que me calentaba, que me parecía un tipo copado, que lo abracé, que me reí con él. Entonces se me ponen llorosos los ojos y no se qué decir, ni qué hacer.