jueves, 4 de febrero de 2010

Demasiado.

Javier y Gustavo estaban tan enamorados que no concebían otra forma de dormir que no fuera totalmente entrelazados. El pecho de uno era el calor del otro y cada vez que temporalmente debían separarse, el frío los envolvía en una inhóspita niebla que no los dejaba ver.
Estar enamorado no es simple, es más bien complicado pensaba Gustavo mientras picaba cebolla y esperaba que leve la masa de la pizza. Hacía días que se levantaba acalambrado porque su brazo estaba asfixiado por el cuerpo dormido de su amado. La mente se iluminó de repente. Cuando Javier entró en la cocina su brazo ya estaba en el suelo nadando en un desbordante mar color carmesí.
Lo que no mata fortalece pensó Gustavo un par de meses después mientras abrazaba a su novio con su único brazo. Ese que no tenía más a veces le picaba igual pero no se acalambró nunca más.
Javier trabaja en un local que vendía, además de chicles y cigarrillos, comidas rápidas. Mientras freía papas, intentando el olvidar el olor que escupía la freidora y que lo iba a acompañar, parecía, por el resto de su vida, pensaba en lo feliz que era Gus con un solo brazo. Javier miró su mano, miró el aceite, y se imaginó su brazo desvaneciéndose en el hervor, como cuando quemamos un cordón de zapatilla para que deje de deshilacharse.
Demasiada imaginación pensó después en el hospital cuando la gangrena del brazo le subía hasta el hombro y no sabían si se lo iban a poder cortar.
Chamuscado, pero vivo al fin, cuatro días después Jav estaba otra vez friendo papas, al final no había sido ningún problema para los médicos deshacerse de lo que quedaba de su brazo.
Ese pequeño cambio todo lo había cambiado. Cuando llegaba a su casa, cómodamente abrazado a su novio, justo antes de dormirse, sentía que percibía su ser único dentro del universo, porque no podía verse más que minúsculo en medio de un amor tan infinito.
Los días pasaban y el amor se seguía expandiendo. Como una bomba que explota y arrasa con el mundo, un humo de pasión les invadía las vías respiratorias, les hacía contraer los pulmones y los ojos se les ponían llorosos cada vez que decían lo mucho que se amaban.
Cuando se levantaban, lo primero que hacían después de mear (con una increíble precisión teniendo en cuenta que usaban una sola mano), Gus siempre prendía el encendedor y Jav abría el gas para poner la pava de los mates.
Un día de lluvia cuando Jav estaba poniendo la pava en el fuego, Gus apoyó la mejilla en la de su novio. Daría toda mi vida por que podamos estar así para siempre, dijo. En un segundo el mundo se congeló, se miraron. No fue necesario que dijeran nada más.
Javier fue hasta el baño a buscar alcohol, gasas y algodón. Gustavo buscó las agujas y los hilos. Juntos limpiaron las agujas con el alcohol. Fueron hasta el baño y en frente del espejo fue Gustavo el que dio la primer puntada. Sus mejillas se unían de una nueva forma, su amor por fin se consumaba.
A nadie le gusta hacer las cosas por la mitad, lavar cuatro platos si en la bacha hay sucios seis. Por eso Javier y Gustavo no unieron solamente sus mejillas, sino también su torso, su abdomen. Cuando terminaron fueron hasta la habitación para mirarse en el espejo grande. Los dos pensaron lo mismo. Parecían un monstruo con cuatro patas.
Habían perdido la noción del tiempo. Fueron hasta la cocina. Sus pasos estaban tenían una coordinación tan precisa que parecía que hubieran nacido así. Sacaron la cuchilla más grande. Como todas las mañanas Gus prendió el encendedor y Jav abrió el gas para que Gus pueda prender la hornalla. Calentaron la cuchilla. Gus, el que conservaba la derecha, agarró el cuchillo y con un corte seco cortó la pierna de Javier que más cercana a él estaba. Luego hizo lo mismo con la suya.
Varios vecinos llamaron a la policía después de haber escuchado dos gritos desgarradores. En el hospital pararon las hemorragias, pero no los separaron, así hubiesen perdido más sangre y podría haber sido fatal.
Dos semanas después Gus y Jav se levantaron de la cama del hospital y corrieron al espejo, su mirada era completamente nueva, sus cuerpos se combinaban creando un cuerpo nuevo y hermoso. Sintieron que las piezas del rompecabezas se encastraron.
"Te amo mucho amor."
"Yo te amo,
demasiado".

4 comentarios:

Chap! dijo...

Me encantó esta torta- mucho!!!!!

Eso sí, ¡qué precisión!

yiya dijo...

Esto que acabo de leer, me dio un sacudon!! Me dejo pensando mucho, buenisimo.-
Besos

Gael dijo...

si... entiendo...

Sweet and Tender Hooligan dijo...

buenas
tengo un libro que se llama catulo una introduccion critica
santiago arcos 2005
ahi hay poemas y un analisis critico de catulo
luego aca en http://poeticadelatraduccion.blogspot.com
hay mas traducciones
gracias!!!! amo a walter
besos miles