lunes, 23 de julio de 2012

El traidor tiene coronita

Ayer fue un garronazo. Estaba en casa, cansado de que no pase absolutamente nada en mi vida y de escuchar esa vocecita que no para de decirme que tengo que estudiar. Me dieron ganas de ir al cine a ver espaidermán. Ayer y hoy son las últimas funciones subtituladas y en 3D, así que tenía que ir, sino no vale la pena pagar todo lo que sale la entrada. Aparte leí en el diario que estaba buena y me dijo mi amiga Chispa que a Pablo Moro le gustó (no se si confío plenamente en él pero al menos le gustó a algún amigo). Bueno, le escribí a Chis y me dijo que estaba ocupada, así que de toque le escribí a su ex novio para que me acompañe (él siempre dice que sí de toque). Después Chispa podía, pero yo ya había empezado a escribir esta historia, había puesto que no podía y no quería reescribir esa parte. O quizás sea importante que me haya dicho traidor por el chat, digo, así lo uso para el título.
Perdí un poco la noción del tiempo y casi no llego al cine. Mi papá me había prestado el auto y siempre tardo muchísimo en sacarlo de la cochera. Los autos están estacionados muy pegados y yo no manejo muy bien. Casi hago mierda el espejito.
Cuando llegamos, yo y el ex de Chispa, la película estaba empezada y nos tuvimos que sentar muy adelante, en la segunda fila. Malísimo, nos iba a doler el cuello y si llegaba algún loquito a matar gente nos iba a dar a los dos. Sino capaz que alguno zafaba. Bueno, empezó la película. En realidad ya había empezado, nosotros empezamos a verla y Pepi, el ex de mi amiga, empezó a hablar. Siempre hace eso en el cine y a mí me pone un poco incómodo. Desde atrás nos empezaron a chistar.
Pasó lo que tenía que pasar: un hijo de puta empezó a gritar que hacen todos acá hijos de puta la concha de su madre. Como estamos en Argentina, el hijo de puta no estaba disfrazado ni nada. Tenía puesto un jean de corte recto clásico y una chomba manga corta. Hacía bastante frío, igual él se había sacado el pullover. En fin, sin sacar ningún arma automática, ni nada, con una pistolita de cuarta empezó a disparar, todo para hacerse el copado asesino serial en películas de superhéroes.
A mí me dio justo en la cabeza y me morí de toque. Quedé hecho un asco con cara toda explotada. Lo bueno es que seguro me velan a cajón cerrado, hace mucho que no me corto el pelo y no quiero que me velen todo despeinado, y menos que menos peinado con gel.
Nunca me dio demasiada intriga qué pasa en el momento de la muerte. Pero ahora como sé les cuento: es como escribir, porque la voz se desprende del cuerpo y queda solo ese sonido, alejado del cuerpo.
Después sigue todo igual: pensaba que iba a dejar de tener preocupaciones pelotudas pero el tiempo sigue pasando, estés o no estés muerto, así que no me puedo colgar con el final de Literatura Latinoamericana I, no corren la fecha, tengo que seguir estudiando, a ver si me llegan a preguntar todas cosas que no sé y me desaprueban. Ahí no voy a saber qué hacer. No tiene ningún sentido pegarse un tiro cuando ya te asesinaron.

4 comentarios:

Lucas dijo...

Jejeje. Delirante, Santiago. Yo para no estudiar Latinoamericana I me iba a tomar vino a Plaza Rocha con una amiga,con la excusa de que un poco en pedo tengo mejor retención para lo que leo.

santi dijo...

Para entender a Darío hay que entrarle al vino.. como hacía él!!!!
Gracias por pasar!!!! :)

Anita Leporina dijo...

el dia q yo masacre a la comunidad usaré una máscara de santy abel ♥

ALe Viera * dijo...

Si bueno me rei. Me mata porque siempre que tenemos que estudiar encontramos 800 cosas mejor que hacer xD en fin, estas entre las personas que sigo .
Nos Escribimos.
ALe ~