martes, 4 de septiembre de 2012

Día de asfixia

Pasó muy de repente, no me lo esperaba. Empecé a toser, de la nada. No podía parar. Me ahogaba, como si me estuvieran apretando el cuello. 
Rosa, Sofía, Agustina y Francisco se sorprendieron. No estamos acostumbrados, para nada, a que pasen cosas en medio del capítulo. Somos los protagonistas de Rosa, un choque de amor, la telenovela. Por eso, cuando me empecé a ahogar apenas empezó el programa me sorprendí, llegué a asustarme, entrar en pánico: ¿y si me muero? 
Sofía nos abrió la puerta pero se quedó en su casa, nos subimos al auto de Fran y salimos para la guardia. La cámara me enfocaba en primer plano, y yo estaba horrible, colorado, con los ojos llorosos y mocos colgando.
Rosa no nos acompañó, se tenía que ir a terapia. 
Fran nos dejó en el policlínico de 1 y 69. Ahí estuvo bueno porque alejaron un montón las cámaras, utilizaron la avenida 1, que a esa hora, al mediodía, está llena de autos, para hacer un plano panorámico en donde se veían los autos que pasaban, el auto de Fran frenado, y nosotros que bajábamos.
Todas estas escenas, para mí las más importantes, se intercalaban con planos lentos de Rosa caminando por avenida 51, el pelo se le vuela con el viento. Revolviendo la cartera, buscando el celular para ver la hora, se le caen las llaves, una libretita y unos papeles que vuelan. 
Yo había tenido una reacción alérgica. Me explicaron todo y me dieron una inyección, que Agus tuvo que cruzar a comprar en la farmacia. Todo esto no se vio porque lo cortaron en la novela y solo mostraron cuando salía desde una puerta blanca del hospital, ya sin toser. 
Parece que todo esto de la alergia y el hospital lo inventaron los guionistas para que me cruce con Lautaro, el nuevo amor de mi vida, pero después hubo una discusión con los chicos de casting, porque el flaco que va a hacer el papel está terminando de ensayar una obra y no llegaba a grabar. 
Como la escena ya estaba escrita y se tenía que intercalar con la de Rosa, los productores la mandaron a grabar igual, pero sin que aparezca ningún flaco para mí, una cagada, porque yo sigo solo y la inyección, la tos, las corridas y el hospital todo, todo, terminó siendo para que pase el tiempo, nada más.

2 comentarios:

Un tal Patricio dijo...

Bravo! Bravo! Me parece mucho más compacto y rítmico que otros de tus textos. Diste en la tecla.

(Es una opinión como cualquier otra, pero va con la mejor intención)
Beso, Santuchi




santi dijo...

Cuando llegué a casa la llamé a Rosa que la tengo gratis, esta parte la pasaron con el zócalo de "Escenas del próximo capítulo", yo estaba triste, me sentía un poco solo, y Rosa me contó que había conocido a un chico, de rulos, alto y con una tremenda panza birrera, que le pasó el celular y quedaron para verse y sí, tomar birra.