miércoles, 6 de noviembre de 2013

Nokia 1000

El flaco iba para su casa por 6, a la altura de 42. Pensaba en la facultad, en si se iba a recibir o si iba a dejar la carrera por la mitad.
Era de noche, tipo las once, cuando lo arrinconaron dos negros y le pidieron el celular y la plata, pero no en ese orden, al revés, "la plata y el celular". Tenía un iPhone re copado. Por cheto, los negros le pegaron y lo dejan ahí, tirado.
Con bronca y sintiéndose un poco mal, el universitario entiende que todo eso que le pasa es producto de la desigualdad social.
El universitario, después de este traumático episodio y por un par de meses, deja de darle monedas a los pibes que le piden en la calle porque ya fue bastante haber donado su celular.

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