miércoles, 6 de noviembre de 2013

Nos sentamos en un bar, pedimos café, no estaba rico, pero estaba bien. Le conté cómo me fue en el viaje, bien. Me contó que tomó mucho el fin de semana. Me di cuenta de lo ridículo que es hablar de nada cuando hay muchas cosas que nos podemos decir.

1 comentario:

lelilandia dijo...

ay santi. como me movilizas.