sábado, 14 de febrero de 2015

Santiago enamorado

Conocí a un pibe por internet, Luciano, un fuego, ¿viste cuándo cogés espectacular? bueno, así. A la segunda cita no me dejó, fue raro, onda, yeaah, qué bien, a disfrutar Santiago, partió el crucero del amor, subite, se alinearon los planetas, no te distrajiste en lo bizarro, bien ahí.
Te quiero, yo también te quiero, ¿qué helado te gusta más? ¿eso es un regalo para mí? mil gracias, no te hubieses molestado, qué bien, es re lindo, sos re lindo, me re gustás, re re.
Después el pibe desapareció, me dejó, medio de un día para el otro, medio cantado, se re veía venir, en fin, chau chau, adiós.
Las cosas nunca son para toda la vida pero los recuerdos quedan ahí atormentándote hasta la muerte si son horribles, si son lindos es raro. Las cosas lindas son raras, ¿no?
Rosqueé mal, me la pasaba pensando y entonces le cambié la cara, tin pum, le puse la cara de Esteban Meloni. Onda, pensaba en el pibe en lo que vivimos juntos, el viaje a Río, pero con la cara de Esteban.
Al pibe lo borré de todos lados, si hubiese tenido una foto en papel la guardaba adentro de un libro, no la iba a tirar, re forro, pero lo digital es más fácil, es borrar el disco rígido, tim pum, ya fue, a otra cosa mariposa. Creeme que salí con Esteban Meloni, es así como te lo imaginás, sonrisa mágica, super sensible, inteligente a full, el novio que me merezco sin duda alguna. Cuando me dejó fue terrible, imaginate, pero yo no le voy a andar haciendo escándalo a una persona así, super pública.
En fin, toda esta perorata larga y medio bolacera para contarles que lo volví a ver a Esteban. Organizaban una fiesta ahí en La Casona Iluminada, un amigo cantaba y yo, re harto de La Plata, me tomé el Plaza y me bajé ahí en Corrientes y 9 de Julio. Fui re solo, siempre me pasa lo mismo, unos días tengo mil cosas para hacer y dejo a algún amigo colgado y otras solísimo aburrido aprendiéndome de memoria el inicio de Facebook. Ya fue, voy solo y me la banco como el mejor, puedo volver con mi amigo que toca, qué onda, sino espero, en fin, fui.
Llego, está buena la casa, vayan si pueden. Me encontré a varios conocidos, es así, te vas lejos y siguen apareciendo los conocidos. Mejor, porque charlé un poquito, ¿te volvés a La Plata? ah, no, porque tengo que volver, ah, bueno, qué bien que ahora vivís acá. Me compré un fernet, estaban baratos.
Pensé en mudarme a Capital, onda, correrme de lugar. Sino me puedo ir a Río, o a Alemania, o la China. Que bien viajar, correrse de lugar, asentarse un poco en otro lado.
Empezó a tocar mi amigo, sonaba bien y no se le notaba mucho lo drogado. Después luces, fiesta, dj. Las perfos eran por toda la casa pero ahora estábamos en el piso más alto, bailando. Ya estaba bastante en pedo y me habían convidado unas secas de faso. Entonces lo veo a él, sí, Esteban Meloni, hermoso. La música lo llevaba, movía la cabeza, estaba entre dos amigas, Vanesa González y Maruja Bustamente. No me van a creer lo que les digo pero es re la posta, no tenía boxer ni nada y se le veía el culo, yo no podía parar de mirar. Empecé a pensar que capaz me extrañaba, que seguía pensando en mí como yo pensaba en él. Lo dejé de mirar, fui a comprar otro fernet. Volví, seguí bailando y, de repente, estaba al lado, face to face. Ahí hablamos, pero en mute. Le dije ¿querés fernet?, él me dijo sí, me encanta el fernet, tomó un trago largo. Es zarpado, Esteban Meloni habla re re bien en mudo, te mira y entendés todo. Me devolvió el vaso, sonrió, sentí que estábamos de vuelta bailando juntos en Río de Janeiro, hasta escuché que la gente hablaba en portugués.
Fue un reencuentro hermoso. Espero que a ustedes también les pasen cosas así en San Valentín.

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