viernes, 16 de septiembre de 2016

Un viaje

Bajé una app para hablar con mi amigo muerto. No es comunicarse con los espíritus, ni nada del más allá. Recopila los audios de whatsapp y otras aplicaciones y entonces recrea la voz, la hace igualita. No es como una charla telefónica, porque tarda en responder, pero está bueno porque lo escuchás. Te dice cosas coherentes. El programa arma frases que él usaba siempre. Al principio es raro porque sentís la ausencia, pensás que tu amigo no está y no va a estar nunca, sentís la falta como si fuese una cosa que te aprieta el cuerpo y te hace llorar. Después te acostumbrás, como a todo.
No uso mucho el programita porque no tengo mucho tiempo como para colgarme hablando. Me pasa con todos mis amigos que están lejos, podría hablar por slype o por whatsapp, en cualquier momento, desde donde esté. Es fácil pero no lo hago. Cuelgo.
Últimamente me dieron más ganas de hablar con Rich. Más a la noche, cuando me siento solo. Me hace bien, me libera. Siento que me da buenos consejos, como siempre. Me conoce mucho y me dice cosas que me hacen sentir bien. Nos reímos. Nos reímos un poco de nosotros y un poco de la gente. La gente es graciosa y ridícula y nos hace reír.
Nunca hablamos de vernos. Sabemos que estamos lejos y nos da paja mover. El otro día no tenía nada que hacer, estaba triste y sabía que abrazarlo me iba a hacer bien. Lo peor que podía pasar era tardar mucho en llegar y después otro tanto en volver. Por suerte tengo tiempo. Viajar hace bien y, aunque los viajes sean largos, siempre se vuelve. Aunque te vayas diez años, siempre volvés. A no ser que, bueno, te lleve de paseo la muerte.

No hay comentarios: