lunes, 19 de septiembre de 2016

Una idea

No se puede disociar a las ideas del lenguaje. Una idea aparece, te lleva a otra y a otra. Por ahí, aparecen esos recordatorios tipo Santiago acordate de pagar internet, no te vayas a olvidar de cargar la sube, escribile a tu directora, acordarte que le sacaste screenshot a esa película que querés ver. Así hasta que aparece una idea que encandila a las demás. Algo simple que no te deja pensar en otra cosa. Una idea que invade a todas. Un cartelito chiquito: Santiago andá al baño
Eso se resuelve rapidísimo si estoy en casa. Si estoy en la calle, dando vueltas, se puede volver una pesadilla. Intento llegar a una meta inalcanzable y el cartelito se multiplica en mi cabeza. Meo, meo, meo. Hasta el blanco total. La mente vacía y una sola palabra, escrita en mayúsculas y con negrita: MEAR
En los casos menos afortunados, una gotita, una marca acusadora ahí en el bóxer, aparece, señalando la derrota.