domingo, 18 de junio de 2017

Me acordé que tenía cuerpo. Cuerpo más allá de la pija, que de manotearme el ganso siempre me acuerdo, me hacen acordar ustedes que suben porno todo el tiempo y me ponen al recontra palo. O me pongo al recontra palo cuando lo veo, porque evidentemente no suben esas fotos especialmente para mí. En qué momento nos entregaremos al autoplacer de la masturbación, masturbación con juguetes que nos ahorre eso de conocer gente nueva y arriesgarnos a que nos comente alguna de sus miserias y nos pegue alguno de sus fantasmas. Pero no soy un personaje de la novela de Martín Castagnet, efectivamene tengo cuerpo y salgo, puedo salir. La computadora la dejé hibernando. A mi cuerpo lo voy percibiendo de a poco, cuando músculo por músculo se va calentando al recibir el calor del sol. Entrecierro los ojos que me duelen por haber estado tantas horas en frente de la pantalla, por la luz del sol, por el calor, por el sueño constante, no sé.
Quiero cruzarme a alguien que me conozca, que me grite Santi y me haga acordar quién soy. Pero no aparece nadie y no dejo de ser un fantasma, un fantasma de otro lugar en una ciudad lejana. Ser un fantasma puede ser una experiencia solitaria, pero por lo menos no es una experiencia virtual y es lo que necesitaba en ese momento.
Cuando soy un fantasma no me molesta hablar con gente nueva, compartir un helado y contar alguna anécdota inventada para hacerme el simpático y hacer reír a la gente, y que me pidan mi teléfono, así después me escriben y no me acuerdo de sus nombres. Como puedo ver la foto, los reconozco, ahora las personas tienen cara y foto, pero no nombre. Ya sé que whatsapp te da la opción pero la gente, esta gente, se pone frasecitas que no tienen un culo que ver.
Es difícil salir de casa sin ningún plan, sin ir a un lugar fijo, ¿cómo hacen las personas que se van de vacaciones solos? ¿qué es exactamente lo que comparten? ¿qué posibilidades tengo en una ciudad chica de ir solo a un bar?
Puedo hacer todas esas cosas, puedo hasta charlar con gente graciosa, pero así nunca voy a tener una historia para contar, solo alguna foto para subir a Instagram. Dejé el teléfono en casa. Mejor vuelvo y me pongo a escribir mensajes por Whatsapp. 
Amigos, por favor, venganme a visitar.

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